domingo, 10 de junio de 2012

LOS HIJOS NO SON DE NUESTRA PROPIEDAD




José Saramago dijo: Hijo es un ser que nos prestaron para un curso intensivo de cómo amar a alguien más que a nosotros mismos, de cómo cambiar nuestros peores defectos para darles los mejores ejemplos y de nosotros aprender a tener coraje.
!Sí, es eso!

Ser padre o madre es el mayor acto de coraje que alguien puede tener, porque es exponerse a todo tipo de dolor, principalmente de la incertidumbre de estar actuando correctamente y del miedo a perder algo tan amado.

¿Perder? ¿Cómo?

No es nuestro…¿recuerdan? Fue apenas un préstamo…
Algo tan sencillo y tan cierto qué difícil es de asumir en muchos casos. Los conflictos entre los suegros y los yernos o nueras están en la base de no aceptar algo tan obvio como lo que explica brillantemente el premio Nobel. Los hijos no son de nuestra propiedad. No podemos, por tanto, perderlos ni ganarlos. No son nuestros, luego no pueden quitárnoslos. La tarea de los padres es preparar a los hijos para ser independientes y vivir de forma autónoma y del mejor modo posible. Cuando los hijos se van y forman su propia familia, no nos abandonan, simplemente constatan que hemos cumplido nuestra misión.

El amor a los padres no es ni mayor ni menor que el amor hacia la pareja o los propios hijos. Son amores diferentes entre sí y, por lo tanto, incomparables. Sí, señora, sí. Su hijo no la cambia a usted por su mujer ni llega su nuera a quitarle a usted su puesto. Naturalmente, caballero que su hija no deja de quererlo a usted porque ame a su pareja. Simplemente los hijos están experimentando unos sentimientos diferentes a los que tienen hacia los padres sin que desaparezcan. El amor no se tiene en una cantidad determinada que pueda gastarse como el detergente. Es más, su efecto es exponencial. Cuanto más se ama, más aumenta la capacidad de amar.



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